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Para qué sirven las llantas de los carros cuando ya no se usan: en Bogotá recogieron más de 770 que estaban abandonadas.

Las llantas de los carros, una vez dejan de cumplir su función original, pueden convertirse en un grave problema ambiental si no se les da una disposición adecuada. En Bogotá, por ejemplo, las autoridades reportaron la recolección de más de 770 llantas abandonadas en diferentes puntos de la ciudad. Estos residuos, cuando se acumulan en calles, lotes o quebradas, generan contaminación visual, obstruyen desagües y se convierten en criaderos de mosquitos transmisores de enfermedades como el dengue o el chikunguña.

Sin embargo, las llantas usadas no necesariamente son basura. Existen múltiples alternativas sostenibles para darles una segunda vida. Una de las más comunes es su aprovechamiento en procesos industriales: muchas se trituran para producir gránulos de caucho que se utilizan en la fabricación de asfaltos ecológicos, pisos deportivos, parques infantiles y otros productos que requieren materiales resistentes y flexibles. Este tipo de reciclaje contribuye a reducir la cantidad de residuos y a fomentar una economía circular.

Otra opción es su uso en proyectos de construcción o mobiliario urbano. En algunas zonas del país, las llantas son empleadas para reforzar muros de contención, fabricar escaleras en terrenos inclinados o como macetas y jardineras decorativas. En los parques, también pueden convertirse en juegos infantiles o estructuras de ejercicio al aire libre. Estos usos no solo prolongan la vida útil del material, sino que además promueven la creatividad y la reutilización responsable.

El Distrito, a través de campañas de limpieza y sensibilización, busca que los ciudadanos comprendan la importancia de no abandonar llantas en el espacio público. La meta no es solo recoger las que ya están tiradas, sino crear conciencia sobre la necesidad de entregarlas en puntos de acopio autorizados. Todoí, empresas especializadas se encargan de su transporte y tratamiento adecuado, evitando impactos negativos sobre el ambiente y la salud pública.

La responsabilidad en la correcta disposición de las llantas que ya no son útiles, es un compromiso con la ecología y el medio ambiente.

En conclusión, las llantas que ya no se usan pueden transformarse en una oportunidad más que en un problema. Su reciclaje o reutilización reduce la contaminación, fomenta la innovación y fortalece la cultura ambiental en ciudades como Bogotá. Que se hayan recogido más de 770 llantas es una muestra de que aún hay mucho por hacer, pero también una señal positiva de que la ciudadanía y las autoridades están comenzando a actuar por un entorno más limpio y sostenible.



Fuente: Revista semana.

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